jueves, 21 de marzo de 2013

Conociendo la ciudad


CONOCIENDO LA HISTORIA EN LA ANTIGUA ESTACIÓN DEL FERROCARRIL.

Por: Yohana Murillo

El sábado 9 de marzo de 2013 ellos y yo estábamos conociendo la historia en la antigua estación del ferrocarril, con una nostalgia por no haber vivido ese pasado lleno de historias hermosas  pero, con mucha satisfacción por que vivimos un presente y podemos  proyectarnos  al futuro.
Llena de muchas dudas o curiosidades  pregunté -  ¿Por qué está sin terminar ese edificio en la entrada de la antigua estación? -  Responde el profesor Paolo - No está sin terminar, son las heridas que dan cuenta de un pasado que fue intervenido. -  inmediatamente se vino a mi mente el adagio popular  ¿Será que todo pasado fue mejor? ¿Qué pasa con esa historia  que se destruye para reconstruirse? ¿Por  qué Medellín se gana el premio de Atila y a la vez el premio de la ciudad más innovadora? Les dejo mis interrogantes.
Para finalizar; se pueden  observar  las caras felices por dejar la evidencia de que todos estuvimos allí, agrupados como niños, corriendo,  queríamos posar en la foto, donde quedarían nuestros recuerdos.
Compañeros y profesor gracias por hacer de este curso una experiencia inolvidable donde los diferentes pensamientos hacen parte de la unión, el compartir construcción  de nuevos conocimientos.                           
                                                                                           
                                                                                            

VISIBILIZANDO MI PUEBLO NATAL QUIBDÓ – CHOCÓ





Iniciando el recorrido por el centro administrativo José María Córdoba, pude observar todo su acopio lleno del poder político como lo son: la Gobernación, la Alcaldía y la Asamblea Departamental al igual que las hermosas obras de arte, sin embargo al encontrar la foto de mi pueblo natal sentí tanta nostalgia, y me llene de recuerdos que a través de la siguiente canción se desnudara mi alma y mi corazón ya que narra paso a paso las añoranzas que me trasmite ver un pedacito de mi pueblo y la mujer negra, pujante en busca de oportunidades, que se visibiliza  y se reconoce en este lugar tan importante de la ciudad.
LETRA DE LA CANCIÓN MI PUEBLO NATAL.
AUTOR: GRUPO NICHE

VERSES:
(1) A lo lejos se ve
mi pueblo natal,
no veo la santa hora
de estar allá,
se vienen a mi mente
bellos recuerdos
infancia alegre
que yo nunca olvidare.
(2) Luces de esplendor
en el fondo se divisan,
titilantes igual que
estrellas en el cielo,
y el ruido incesante del
viejo trapiche,
sustento eterno de todos
mis abuelos.
(ORCHESTRA)
(Repeat 2)
CORO:
Ya vamos llegando,
me estoy acercando,
no puedo evitar que
loa ojos se me agüen.
Letra subida por: Anónimo

Mi performance, un momento de quiebre



  Por: Yohana  Murillo






Hice una pequeña demostración acerca de un episodio  triste e irreversible  de mi vida que me ha marcado desde entonces, como lo fue la muerte de mi abuela- mamá  felinda; llena  de amor, tristeza, dolor, cansancio, angustia, impotencia, soledad, nostalgia, que a continuación les contaré:

Todo comenzó desde el  viernes un día  rutinario de trabajo,  llegue a casa siendo las 10:00pm más cansada que nunca,  con muchos libros y trabajos por calificar, me quite los zapatos, solo tenía en  la mente las ganas de dormir, de descansar, sin quitarme la ropa, ni ponerme la pijama que se encontraba al lado de la almohada,  caí rendida a la cama en los brazos de Morfeo; pero no sabía  lo que me esperaba ¿Qué  me esperaba? Una mala noticia que tal vez ningún ser humano quisiera nunca escuchar la que me dejaría por mucho tiempo más  vulnerable ante las adversidades; en la madrugada del sábado siendo las 5:00am sonó  el celular de tal forma que no era habitual entre dormida y despierta  hubo un cruce de palabras que todavía me susurran al oído, la voz de mi prima casi mi hermana de crianza diciéndome  en medio del  llanto –Yohana murió mi abuela  y sin creerlo ni asimilarlo pregunte ¿Qué? ¿Cómo?  Y ella me repitió –Yohana murió mi abuela  esa noticia me causo un dolor en el alma que se fue al  abdomen  y se  enmarco  en un cólico estomacal donde no faltarían las deposiciones que nunca se hacen esperar cuando me encuentro en situaciones que denomino de riesgo porque  me causan dificultad, miedo, nervios añadiéndole la nostalgia y l la tristeza que me invadía por encontrarme sola, lejos de mi familia y a la espera  de un  largo viaje  para llegar  quizás a mi último encuentro  en vida con mi abuela.

Durante ese tiempo  trate de buscar muchas reflexiones  y una de las mejores para mi refugio es  la siguiente:

Te prestaré por un tiempo a tus padres
Te prestaré por un tiempo a tus padres para que los ames mientras vivan.
Podrán ser 10, 20, 30 años o más, hasta que los llame.
Te pregunto:
¿Podrás cuidarlos?
Quiero que aprendas a vivir con ellos, les he elegido a tí. No te ofrezco que se quedarán contigo para siempre, sólo te los presto.
Ellos te darán ternura y darán alegría por tenerte. El día que los llame no llorarás ni me odiarás porque los regresé a mí.
Su ausencia corporal quedará compensada por el amor y por los muchos y agradables recuerdos. Ten presente que si algo te entristece, que si el golpe del dolor te hiere algún día, tu pena es mía y así, con todo esto, tu luto será más llevadero y habrán de decir con agradecida humildad.
¡HAGASE SEÑOR TU VOLUNTAD!
Colaboración de Jorge.

                                                                                


           

Cartografía Comuna 10



Por:  Gloria Eugenia Taborda


En medio de jardines y cemento, tres figuras buscaron petrificarse en un instante. Cada una en su
propio tiempo. ¿Quién es la mujer cuya mueca evidencia un dolor para nosotros desconocido y que por ello parece secarse una lágrima? Esa mujer de carne y hueso, un día cualquiera a un click de distancia quedó fotografiada para la memoria, la memoria de la desazón y el desconsuelo. A un click de otra cámara, otra mujer la mira y con sus ojos desea encontrar la causa de ese llanto detenido en el rostro entero.

Y, ¿Por qué el pregonero que a voz en cuello recorrió la ciudad ofreciendo el periódico del día quedó hecho estatua? ¿Por qué está apostado a la entrada del Centro Administrativo?

Miradas, tristezas, gritos y sombras se congelaron en mi click.



Acá fue una plaza de mercado. El abuelo Francisco ya no habita este mundo, como tampoco el olor y el color que cada fin de semana reinaba en este espacio. Allí llegaba él dejando que su nariz y sus ojos azules se posaran en el rojo de los tomates y el verde de las cebollas y los granos blancos del maíz. Todo se ha ido para otra parte. Hoy, en la inmensidad de esta Plaza de la Luz, me pregunto, ¿Dónde estacionaba el abuelo a “La Gaviota” mientras buscaba lo que había venido a comprar?


De los toldos no queda nada, hoy se alzan estos postes que en el día se cargan con la luz del sol, mientras que en la noche se iluminan con reflectores y lámparas artificiales.





Es la esquina de Junín con Maturín. Un edificio en ruinas se levanta con sus cuatro pisos, los vidrios de las ventanas del tercer y cuarto piso no están, como si un incendio sólo hubiera tocado estos dos pisos y las llamas hubieran salido por las ventanas, las puertas aparecen intactas. Plásticos cubren el segundo piso y abajo, en cavas y congeladores cuerpos de cerdos y reses reposan listos para ser vendidos a todos los precios. ¿Será que el edificio, a fuerza de no tener quien le respire en sus paredes, ha ido perdiendo el color con el que fue hecho? A un costado, un mural se alza y en él, pintada está una ciudad oscura y sobre ella una mancha blanca, a manera de alfombra voladora, se dibujan dos siluetas que caminan. ¿Es la ciudad oscura? o, ¿es el vacío de la ciudad?

El arte, la tecnología, los transeúntes, las ruinas están “juntos”, porque todo así se UNE en esta ciudad que se sigue construyendo. En poco tiempo un tranvía cruzará esta calle y desaparecerá este arte, esta tecnología, estos transeúntes, estas ruinas para dar paso a otros y otras.


Tejí el Metro



Por : Gloria  Eugenia Taborda

Estoy en el parque de El Poblado. Allí se dio inicio a la ciudad de Medellín y allí deberé representar una idea que se me ha metido entre ceja y ceja: El Metro. ¿Cómo hacer para representar esos vagones que se unen a través de un mecanismo para mí desconocido? Una cinta amarilla y una cinta verde son mis herramientas, son los colores que llevan los vagones.
Estas recorren la ciudad de sur a norte y de norte a sur, se dejan ver desde lejos. Una camiseta blanca, mi costurero: hilos, agujas, alfileres, ganchos.

Se tejieron los rieles, se tejió el viaducto. Se teje una cultura, se teje la vida de los individuos, se teje una ciudad.

Tejer es unir con hilos. De la misma manera en Medellín se urdió el Sistema Metro no sólo en las líneas que le componen, sino que elaboró un tejido de palabras, imágenes, signos, llamado la Cultura Metro, repetida cada minuto de estación en estación, en procura de grabarla en la
memoria de quienes suben o descienden de él.

Mi archivo nada y devengo miedo


P   
Por : Silvia Congote
Mi archivo nada y devengo miedo




Performance en el Parque de El Poblado

“Para devenir animal, […] no hay que criar un gato, sino componer sensaciones de gato junto a las
propias, hacer que el gato también devenga humano”.

Gilles Deleuze ha demostrado que el signo no representa la realidad. Para él, la realidad, lo real
o lo que pretende llamarse real, no se representa, es un ensamblaje de experiencia, como la
escritura de este autor, que “no representa realidades ni ficciones, esto es muy importante, sino
que deviene real en la confección concreta del enunciado en tanto experiencia”. Se ensamblan
signos y cuerpos como componentes de la misma máquina que constituye lo real. Se forman
multiplicidades compuestas de elementos heterogéneos. El método de esta construcción es
la yuxtaposición, la agregación no orgánica (mutaciones, injertos, trasplantes), lo contrario al
desarrollo orgánico o filogenético. Más aún, si Deleuze habla de evolución, lo hace en términos
de evolución aparalela -término de Remy Chauvin-, donde un ser no es modelo de otro, mientras
éste es copia del primero, son dos seres heterogéneos que hacen que el rizoma salte de una
línea ya diferencia a otra . La yuxtaposición no es la homogenización mecánica de las partes, es
composición maquínica (conexiones, empalmes, montajes). No se trata entonces de pelar las
capas de una cebolla para deshacer lo accesorio, lo contaminado, y llegar a la esencia pura de la
cebolla, a lo que es la cebolla y nos hace llorar, se trata de devenir cebolla con la cebolla.

En mi performance pretendo experimentar que para devenir miedo no tengo que enfrentarme al
miedo, deshacerme de lo que ha producido mi miedo, sino componer sensaciones de miedo junto
a las propias, hacer que el miedo devenga Silvia. ¿Cómo trato de hacerlo? A través del agua y las
sensaciones que emergen en el agua. A continuación, enumeraré los elementos del proceso:

• Miedo que me acompaña en tierra: temblor y falta de aire (Ejemplo: mi estado físico
cuando estoy –casi como archivo- en el edificio de los despachos judiciales de La
Alpujarra).
• Miedo previo al agua: me va a faltar el aire, me voy a ahogar.
• Miedo en el agua: me puedo ahogar, pero no me falta el aire ni tiemblo.
• Línea de fuga de Silvia: me desterritorializo en el agua.
• Reterritorialización del miedo en Silvia: aunque me puedo ahogar, no lo hago, respiro y no
tiemblo.

Devengo miedo y el miedo deviene Silvia. No me deshago de él, ni lo supero. No pretendo
entenderlo y buscar su origen. No me libero de lo que lo produce, ni encuentro mi esencia pura
e inocente previa y desprovista de miedo. Devengo miedo y el miedo deviene Silvia. Proceso de
autoconocimiento teatral que tuvo un efecto de purgación: no me atormenté por tener miedo ni
me victimicé al asumirlo.

Elemento soy


 Por: Sayra Ríos Pulgarín




Bajo la sospecha del panóptico de ciudad: una duda y el atrevimiento del cuerpo sobre un espacio; el espacio cobrando vida y una ligera melancolía por el tiempo etéreo.



 Una puesta en escena. En ella consigné un cúmulo de otros yo que han crecido conmigo. Quise representar de qué modo podemos volvernos uno con la naturaleza y extrañarla de tal modo, que la ciudad puede volverse insoportable. Ya no es lo mismo caminar bajo la lluvia de aventuras que siempre invocaban el olor a verde, con colores que se transfiguraban en las montañas, con animales ante los que siempre seremos indignos. Hoy la lluvia es ácida y si embargo, trabajo en entender esta ciudad y cuánto he aprendido a quererla. Supongo que siempre la tuve tan cerca que unida a mi respiración profunda, transitaba hacia la amalgama que cubre nuestros pueblos.


 


Jugué con los elementos: fuego, tierra, aire y agua; en buena medida porque representan las bondades de este universo planetario y también, porque de algún modo se tejen en mi mente como sueños abarcadores. Así el agua es mi deleite porque mis estados oníricos más placenteros se sumergen en ella.





Dancé. Hoy la música me envolvió como en Otrora; El retorno a una inocencia  me brindó el marco para escuchar lo que había fuera, mientras en mí, adentro, crecían como  cancerberos, la fuerza y el miedo.




Comentario al performance de Silvia Congote


Un número. El secreto más público que tiene el ser humano en el estado de gracia que acogió el poder. Un número de cédula, de billetes, de archivo, de folio, de teléfono, de expediente, de escritura pública…somos un número que ama el contrato social pero que nunca  te enseñó a pensar matemáticamente el mundo.

miércoles, 20 de marzo de 2013

Mi dulce compañía


Por Analida  López



Nuestra existencia transcurre entre los objetos. Algunos útiles, muchos más, inútiles.
Objetos-mercancía resultados de fabricación en serie; con máxima tecnología, con
minima mano de obra. Otros, más rústicos, más “naturales” más cercanos a los humanos,
a sus dedos, a sus miradas, a sus sueños. Se vienen trayendo a cuestas sus historias.
me gusta sentarme a escucharlas. A ellos nos apegamos con un afecto inequívoco. Les
impregnamos cierta personalidad. Ellos nos hablan , tienen mucho para contar. A ellos
recurrimos cuando estamos tristes o nostalgicos. Son esos objetos en los cuales el paso del
tiempo hacen algo especial. No solo adqieren más belleza, también adquieren dignidad. Es
su estar allí, esa presencia infaltable, ese testimonio del permanecer el que nos maravilla.

Pero hay otros objetos que nos acerca más a nuestra esencia, aquellos que la naturaleza nos
regala, que nos están recordando siempre nuestra efímera estadía en el planeta, de dónde
venimos, lo que somos, y quizá hasta nuestro destino final. Son esos objetos hermosos que
hallamos a nuestro paso por la tierra. La tierra y sus ofrendas : las piedras, las hojas secas,
los caracoles que arroja la marea a la playa, las semillas, sus colores y texturas, las raices
secas. Atrevidos, los tomamos para hacerlos parte de nuestra vida cotidiana. Ellos amables
se dejan llevar y tener. No piden nada. Están allí ofreciendonos su maravillosa presencia.
Su inspiradora, reconfortante y cálida presencia.